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¿Son las plantas animales sexuales?

¡Las flores, símbolo de pureza y castidad, ocultaban genitales vulgares! La hipótesis causó entonces un escándalo, pero sentó las bases de la botánica moderna.

Hoy sabemos que los estambres contienen polen que a su vez contiene el esperma. Por otro lado, el pistilo contiene óvulos que esconden en su interior las esferas (gametos femeninos).

Sin embargo, a diferencia de los animales (y los humanos), la fertilización generalmente no resulta en una batalla acalorada: se realiza a través de insectos o vientos que transportan polen que se libera a la naturaleza, con la esperanza de encontrar el pistilo donde aterriza. Las plantas se aman desde lejos…

Una vez tocados, los granos de polen, repentinamente regocijados, extienden un largo tubo que perfora el pistilo, permitiendo que estos dos gametos se unan y fusionen. De esta fusión se generará un embrión incubado en una semilla, que en cuanto llegue la hora, germinará para dar a luz a un individuo.

separación sexual

Para este estilo general, la naturaleza ha traído muchas variaciones. Alrededor del 90% de las plantas con flores son hermafroditas, es decir, sus flores tienen estambres y pistilos. Otros, el 6%, optaron por separar los sexos: unos son masculinos (con estambres) y otros, femeninos (con pistilo) -este es el caso de las avellanas o el maíz. ¡Finalmente, el 4% juega con la segregación sexual hasta el punto de plantar flores masculinas y flores femeninas en plantas diferentes! Este es el caso del lúpulo, el lúpulo o el cáñamo. Para ellos, no hay peligro de “parentesco”: la fecundación se realiza necesariamente con un individuo de distinta herencia genética.

Por tanto, el mestizaje genético (asegurando la sostenibilidad de la especie) está garantizado. Por otro lado, en los hermafroditas, la mayoría de las plantas, entonces, ¡la autofecundación es evidente! Para fomentar el mestizaje, la naturaleza tuvo que utilizar el engaño.

Hermafroditismo y autofecundación

En una campanilla, por ejemplo, el estigma (el extremo del pistilo que recoge el polen) alcanza la “madurez” una vez que los estambres ya se han marchitado. Un programa de incompatibilidad obliga a las flores a elegir la fertilización cruzada. En el tabaco, la incompatibilidad es genética: el polen no puede fertilizar una planta con el mismo alelo para un gen en particular. En otras especies, la autofertilización sigue siendo posible, pues no hay nada mejor: si el polen extraño no decide fertilizarla, entonces la orquídea Ovris Apivira Ella toma el asunto en sus propias manos y usa su polen para asegurar su descendencia. ¡No sirves mejor que tú mismo!

Según Cieloesazul.com QR 25 “Las plantas, sus secretos y virtudes”

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